El poder de la moral y la moral del poder

                                   Quien de vosotros esté sin  pecado que tire la primera piedra  Jn 8, 7 [i]

 

Este evangelio como el evangelio en su conjunto da cuenta de las grandes cuestiones que atraviesan lo humano y lo universal. Historias que tiene eco e impronta sensible en las personas que lo leen, pero con la excepcionalidad de otras lecturas, es que es Palabra de Dios que nutre, cura, ilumina y, te pone en contacto con la intimidad de Dios.

Habla de un adulterio pero no pone el acento en  adulterio sí, adulterio no; sino en la moralidad de los hombres mismos que aplican la ley. “Quien de vosotros esté sin pecado que tire la primera piedra”. Jn8,7 Habla de la rigidez moral y la hipocresía por la que se regían los fariseos; nuestra iglesia hoy peca de lo mismo: La rigidez nacida  de una moral agresiva que deja la moral exhausta y cercena la propia vida espiritual. El catecismo es un libro de reglas interpretado por una estructura de poder piramidal de hombres y esto es un problema, es algo disruptivo. La disputa de la moral, es la disputa del poder. Este pasaje habla también del poder.

El poder entra en contradicción con cualquier camino espiritual, porque  éste está recorrido por la libertad. Este evangelio termina invitando a la mujer adúltera a que viva su libertad: VE” Jn8,11

 

“Quien  de vosotros esté libre….”: Jesús invita a fariseos, escribas y ancianos a un discernimiento,  cuestionando su capacidad  de leer y  la legitimidad de aplicar la Ley; pero les dice, nos dice algo más: que el pecado es universal de hombres y mujeres y que es responsabilidad de cada quien. Aquí veo yo  en esta escena la contraparte de lo que ocurrió en el  Génesis. Rompe Jesús la manera  de pensar según el código patriarcal que se apoya en la idea  de que el mal está en el otro, en concreto en las mujeres (Eva me tentó) y Jesús se lo hace entender a la mujer, constatando que se habían ido todos No dependes ya de ellos. Mujer!,¿Dónde están?¿Nadie te ha condenado?Jn8,10 Borra la atribución  del mal en la mujer. Esto no ha tenido correlato en las enseñanzas de la iglesia

 

“se fueron uno a uno empezando por los más  ancianos”Jn8, 9. Llama la atención que señale Juan a los ancianos; en los ancianos residía toda la autoridad sobre la familia. Se fueron también los escribas, que en ellos residía la sacralidad de la Palabra de Dios, y se fueron los fariseos que eran lo que cuidaban de la pureza de las leyes y las costumbres.  Todo lo que significaba  o les podía otorgar poder desaparece de la escena.

Jesús produce un cambio histórico  con respecto al AT  y al patriarcalismo, en la manera de entender el mal,  entender a las mujeres y varones  y al propio Dios. Rompe el eje de dominio del varón sobre la mujer y su capacidad de moralizar  y condenar a las mismas. ”SE fueron todos”

Comienza el evangelio diciendo: “Jesús se dirigió al monte de los olivos”Jn8,1 ¿premonición de la  angustia que sufriría él? Una mujer iba a morir lamentablemente lapidada por la furia de los hombres  y una ley injusta. ¿Quiso el evangelista poner en común la angustia de la mujer y la de Jesús? Después de salvarla, moriría él, crucificado. Esto me ha hecho pensar mucho.

La mujer como sujeto de reflexión teológica  no entra en las cavernas clericales. Tiene una historia larga de condenas y humillaciones en la iglesia, y de parte de los padres de la iglesia .Mientras no se aborde una teología del cuerpo de la mujer y su sexualidad, estarán todas las reflexiones muy reducidas en el mejor de los casos y, muy contaminadas en el peor. No se trata sólo del papel de la mujer en la iglesia, se trata de las enseñanzas sobre ellas y a quiénes y cómo  afectan. Las mujeres que somos madres, nos llevamos la peor parte

Jesús en este pasaje está contra esta ley patriarcal. Claramente no condena a esta mujer. “Yo tampoco te condeno. Ve…”Jn8, 11 La sexualidad sigue siendo un tabú o algo difícil  de manejar, de explicar, en la Iglesia; y sin embargo es su fuente de poder porque con ello controla la sociedad y las costumbres. ¿Por qué la iglesia no  promociona la mística  con la contundencia que hace con el catecismo? La moral y las normas son fuente de poder. La mística es apertura, es libertad. La iglesia tiene un grave problema con la libertad y con el poder

 Este pasaje cuenta  la historia de una mujer en un matrimonio quebrado que buscó otra intimidad. ”Yo tampoco te condeno” Jn8, 11. Tampoco lo hicieron todos los notables de la religión. Empezaba un tiempo nuevo. En la iglesia es el cuerpo de la mujer madre y casada la que sufre el control de la moral católica y el menosprecio sin más base que los prejuicios.  (Prohibición de la Anticoncepción en las mujeres ¿En qué parte del evangelio está esto?

Hoy siguen sin enmendarse enseñanzas sobre las mujeres que son insostenibles: “Parirás con dolor” dice el Génesis y escuchamos en misa.  Esto es Una visión que condena y castiga a la propia maternidad. Y la sexualidad ejercida  y vivida por mujeres.

¿Las  religiosas que viven en castidad, no tienen hijos, no se las castiga con el dolor del parto, ellas no heredan el castigo por el pecado original? ¿Porque no tienen relaciones sexuales?

Castigada Eva  en la mentalidad patriarcal  y en ella todas las mujeres, parece que les duela el goce sexual de la mujer y se les persigue  por la osadía de gozar, con el dolor en el momento de parir. ¡Un castigo, parir! “Parirás con dolor” qué terrible poner en la mente de las mujeres que el dolor fisiológico del parto es un castigo divino. Como si Dios se vengara en su castigo a los seres humanos en la maternidad de las mujeres.

La iglesia ha transformado el mal en un principio ontológico femenino. ! Qué desatino!

“Quien de vosotros esté sin pecado que tire la primera piedra”. Jn8,6

 El gran pecado del varón es configurar al mundo concibiéndose como el centro del universo y nombrar la historia desde los intereses de ellos,  por lo mismo hacer la iglesia desde ellos, y sólo ellos. Gran pecado porque es la fábrica  de los grandes narcisistas llenos de orgullo y de una gran ceguera, que les ha hecho proclamar el rechazo de Dios a las mujeres, haciéndolas subalternas y dependientes

El  gran pecado de la mujer ha sido acomodarse a los ojos que la limitan; y alejarse de Dios en ello, porque Dios no nos ha dado una dignidad a la baja; negar los dones  que Dios  ha dado  a la mujer como ser humano y no hacer fructificar sus talentos como reclama la parábola. Un buen maestro, San Juan de la Cruz, refiriéndose a Jesús, nos dice ”No os conforméis con migajas”.

 

El relato del Génesis  une el hecho de ser madre al dolor. ¿Puede haber mayor castigo para una madre? Y al varón ningún dolor, que es el que ha pecado y desobedecido a Dios !Menuda bicoca! Esto sí que es ideología de género. ¿Es  esta ideología de género que condena el Dicasterio de la fe?  Ya sé que no. Ha perdido una gran oportunidad.

A partir de los padres de la iglesia se desarrolla  una ideología de la maldad e inferioridad de las mujeres y por contra la ideología  de bondad y superioridad del varón. Una asociación simbólica de la mujer con el mal y con el dolor. De esto se deriva un conjunto de mentiras   y maldades que deben ser rechazadas en su totalidad. Además  ha contribuido a hacer una imagen de Dios profundamente cruel, echando a perder la imagen de un Dios tierno y amoroso, rico en misericordia que se manifiesta en este texto. ¡Una auténtica ideología de género!

 Aquí en este pasaje se repite esa escena bíblica, también, tratando de condenar a la mujer que ha pecado sin condenar al hombre que ha pecado con ella, con un desenlace totalmente distinto a la narración del Génesis. Jesús no castiga, no condena a la mujer. Jesús libera a la mujer “VE” y en adelante no peques más.Jn8, 11 Las mujeres tenemos obligación de desmontar estas infamias que se dicen de nosotras, estas mentiras ontológicas y morales. ! También los varones!

San Lucas escribía a su discípulo Teófilo “Te explico todo esto querido Teófilo para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”Lu1, 1-4; 14-21. Para San Lucas era muy importante conocer la solidez de las enseñanzas. Creo que tenemos la responsabilidad de descubrir y desmontar la poca solidez de lo que se ha dicho de las mujeres las enseñanzas de la iglesia :que nos invalida para distintas actividades de la misma, esto  nos concierne, por el bien de las mujeres y de los propios varones.

El cuerpo es un lugar de significado para los procesos de identidad y salud. La vivencia del cuerpo es fundamental para las relaciones. Si te vives como una identidad sucia y limitada, tienes un problema. Si rechazas el cuerpo como inferior y pecaminoso, también. Esto es un sufrimiento para muchas mujeres, y muchísimos varones formados en una moral contra natura

Hay un yo bíblico y patriarcal que persigue y destruye a las mujeres del que hemos de deshacernos. Salir de la lectura hegemónica  del relato del antiguo testamento y que florece en San Agustín, es difícil: «la mujer mala por naturaleza, equívoca y tentadora». O Tertuliano que proclamó que “La mujer es la puerta del infierno”: esto y otras cosas  son el fundamento de lo que nos ha hecho ser a las mujeres lo que no deberíamos haber sido. No hay nada neutro en todo lo que se escribe: dogmas, enseñanzas de la Iglesia por lo que no tendría que ser una enseñanza rígida. La escritura con frecuencia es reflejo de los miedos, las fobias, la cerrazón mental, el afán de poder y dominio…..incluso de la ignorancia

El evangelio, su esencia, su semilla, su fruto, resuena en nosotros de muchas formas en muy distintos momentos, este es el evangelio de la libertad de las mujeres y de la liberación de la culpa patriarcal.

La vida de las mujeres está marcada por los prejuicios religiosos, culturales y sociales. El patriarcado nos ha atribuido unos estándares  de personas con fe minor,  y unas “taritas” como “ser ocasión de pecado,” “tener segundas  intenciones “, “no ser de fiar”… A las mujeres nos han enseñado a negar nuestro ser verdadero para adaptarnos a los estándares impuestos por los varones en la Iglesia. !La mujer, mejor en silencio!

La iglesia se hincha a hablar de fraternidad pero hay Segregación en la iglesia por causas físicas y biológicas, estatus,  y acceso a los sacramentos según sexo: una alterización recortarte como en tiempo de Jesús, y que lo condenó de forma inequívoca.

La deshumanización o la humanización  a la baja que comporta el ser mujer en la iglesia  no son meramente simbólicas sino que traza las fronteras del poder.  La categoría sexual, el sexo enuclea y organiza en la iglesia la voluntad de Dios. Ideología que lleva implícita  la categoría inferior de las mujeres, que explicita,  rechazando y no concediendo esos derechos de igualdad. Quedando la mujer de manera inequívoca sometida  al varón. Y por contra Ser varón en la iglesia es elevado a la categoría de  poder ser el alter ego de Dios. Jesús les dice a las élites religiosas, en este pasaje, que no tienen poder para ello. Que el poder, ningún tipo de poder, es el camino de Dios.

¿Al servicio de qué o quién está la ley, las leyes de la iglesia  y quiénes se benefician con ellas y quienes salen perjudicados? Es una pregunta que nos puede desvelar una realidad  preocupante

El don del espíritu es para que recibamos un corazón más grande, no para ejercer el poder. Llamar valores cristianos (como hace un sector amplísimo de la iglesia) a todo lo que perpetua la desigualdad  por motivos sexuales está bastante lejos del evangelio. La desigualdad supone una relación de fuerza en la iglesia. Hemos adquirido una mente femenina  nutrida en la ideología masculina.

 “La ley no puede  hacer víctimas” dice  la filosofa y mística S Weil ; se pregunta “¿Estamos luchando de verdad  por La justicia?” Pregunto yo, ¿de verdad, por el Reino de Dios? Todo lo que legitima una superioridad de unos sobre otros, legitima una violencia estructural que facilita el espacio de la violencia implícita y explícita.  El drama que tenemos es que la ley moral de la iglesia en lo que a mujeres se refiere no acoge la amorosidad de Dios, es profundamente condenatoria y controladora

Se preguntan por qué la gente  huye de la iglesia. Hablan de laicismo, pero El Evangelio no puede echar raíces en un suelo segregador, clasista, xenófobo y excluyente.  Los cambios culturales que se dirigen hacia la igualdad  impiden la segregación, van descubriendo aspectos que dañan la vida y  visibiliza personas que los sufren, esto es la teoría de género ¿No es este un movimiento en el sentido que apuntaba Jesús? ¿ Por qué la iglesia lo condena con tanta contundencia?. ¿Ignorancia? ¿Incapacidad de escuchar las razones y la luz de los Otros?

Jesús inició un movimiento antisegregador: cura a la hemorroisa;  movimiento antiexclusión: se deja querer por la Samaritana; movimiento antiapartheid: cura al paralitico y le devuelve al espacio de todos; movimiento Antipatriarcalismo: liberando a la adúltera.  Movimiento Antielitismo: renunció a la casta sacerdotal y eligió a pescadores y obreros para anunciar su evangelio. Un movimiento profundamente contracultural y  liberador en su tiempo. Su sabiduría es para vivirse, no para sustituirla con prejuicios culturales

“La igualdad  es una necesidad del alma, a todo ser humano se le debe la misma cantidad de respeto y consideración porque el respeto se le debe al ser humano como tal y en esto no hay gradaciones” S. Weil.

“El evangelio es la fuerza de Dios» Decía Fernando Urbina. ¿Por qué la iglesia para su doctrina se pone de espaldas al evangelio? ¿La ortodoxia es una cualidad del espíritu o del poder?

 

No se puede salir de los abismos personales o sistémicos, sin un esfuerzo personal   Este pasaje Invita a no dejar a Dios fuera de ningún espacio, y a nadie fuera de Dios o a medio gas, invita a    volvernos a él desde cualquier vivencia o situación para dejarnos llevar a amplios espacios de aceptación, conocimiento y claridad, dejarnos tocar por él en esas situaciones, para ello tenemos que tener libertad de tomar decisiones, libertad de conciencia, y recorrer el propio camino abiertos a posibilidades imprevistas. y fiarnos de verdad del Espíritu «El Espíritu os irá interpretando lo que vaya viniendo, Jn 16, 2

 

 “Se fueron todos” Y es muy significativo y simbólico, se fueron sin poder.

Ceder poder es muy difícil, y fue lo que ocurrió aquí con la marcha de todos los que querían apedrear a la mujer.

La vía de la conversión pasa por ceder poder  para que otros se empoderen´. Ceder poder de dominio para que otros sean libres. 

Fue una mujer la primera que acogió a Dios en su carne. Invitados a abrir los cajones secretos de nuestra fe, orearlos  y no olvidar que el cuerpo es el lugar de la experiencia de lo divino, también el de las mujeres y las mujeres madres. 

 En Jesús se abre un horizonte maravilloso en el que atraviesa cualquier movimiento identitario. La amorosidad de Dios y misericordia sin límites, que no quiere perder a ningún hijo e hija suyos,  ni que sea tratado malhadando, minusvalorando o juzgando su identidad y su estado. 

Y escuchando a Jesús decirme “VE”, Termino con unos versos de Gabriela Mistral que me sirven de oración.

“Ahora que me miraste,

Y me encontré pobre

Y me palpé desnuda,

Mañana,

Mañana al descender el rio,

La que besaste

Llevará hermosura”. Seas por siempre bendito y alabado

 

 

[i] “Jesús se dirigió al monte de los Olivos. Por la mañana volvió al templo. Todo el mundo acudía a él y, sentado, los instruía.

Los letrados y fariseos le presentaron una mujer sorprendida en adulterio. La colocaron en el dentro, y le dijeron:

  • Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante La ley de Moisés  ordena que dichas mujeres sean apedreadas; tú ¿Qué dices?  -decían esto para ponerlo a prueba y  tener de qué acusarlo.

Jesús se agachó y con el dedo se puso a escribir en el suelo. Como insistían en sus preguntas, se incorporó y les dijo:

  • Quien de vosotros esté sin pecado tire la primera piedra.

De  nuevo se agachó y seguía escribiendo en el suelo. Los oyentes se fueron retirando uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí de pie en el centro.

Jesús se incorporó y le dijo:

  • Mujer, ¿Dónde están ¿nadie te ha condenado?

Ella contesto:

  • Nadie, Señor.

Jesús le dijo:

  • Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más.
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