El mecenazgo feminista de Isabel la católica.

 

Haciendo memoria para crear futuro.

 

Mujeres que decidieron ser dueñas de sí mismas y que mostraron una pasión por el conocimiento como motor esencial de la vida encontraron en Isabel I de Castilla un apoyo inconmensurable.

La Católica ayudó con su mecenazgo a la apropiación de conocimientos y  la posibilidad de la escritura por parte de  mujeres, cuando esto era considerado exclusivamente de varones y clérigos: Escribir, enseñar, interpretar las Escrituras y la Revelación, no podían las mujeres; existía un carácter generizado del cuerpo  como vía de acceso a lo divino. Nos lo han silenciado. La Reina contribuyó con su mecenazgo a abrir en las mujeres  una libertad incipiente para que  fueran simplemente humanas. Todo gracias a su poderoso aliento. Con su saber  su amor al conocimiento y su curiosidad  abrió en las Cortes castellanas espacios espirituales y educativos de debate Difundió y patrocinó la difusión de lo que escribían las mujeres sobre las  Escrituras y sobre Dios contraviniendo así el principio eclesiástico.

. Hubo  mujeres que lucharon  por liberar a la mujer del mal ontológico y minusvalía que   se les atribuía.

La Reina castellana tenía un interés por la cultura y la lectura y aprender fuera de lo que era común. Quiso estudiar latín y así lo hizo, aprendiéndolo a los 45 años con Beatriz Galindo. Lo deseaba para poder leer todo lo que se escribiera y se había escrito en esa lengua que era todo. Recibió educación  de su madre y  de Doña Juana de Mendoza, una mujer de gran importancia en su corte de enorme interés cultural y político; a ella la dedicó  Teresa de Cartagena, otra grande de las letras que no conocíamos, su libro “la arboleda de los enfermos” (ya hablaré de ella).  Aprendió a escuchar sus deseos y los validó  dando importancia al amor por encima de otras cosas, lo demostró al casarse con quien quiso, y también demostró su amor a la sabiduría y el conocimiento. Supo elegir la Reina a sus colaboradoras, todas ellas mujeres sabias y que  fueron sobresalientes en política además de en la enseñanza, la creación y la difusión del saber y del conocimiento. Intervinieron de forma importante en la administración de la Corte: Teresa Enríquez, Beatriz Galindo, María Dávila, Beatriz de Silva, la citada Dª Juana de Mendoza entre otras. Todas promotoras de relaciones sociales y culturales,  amantes de las letras, cultivadoras del espíritu, cuidadoras de sus hijos e hijas  y cuidadoras  de los que sufrían en la sociedad. Alguna de ellas construyó hospitales, además de bibliotecas. Esta feminización de las Cortes Reales de Castilla constituyó un campo fértil  en el que la literatura y el arte pudo desarrollarse. Nebrija la dedicó su “Gramática Castellana”. Ella aprendió ya de adulta a leer y escribir bien, en lengua  castellana. Quiso para sus hijos e hijas que fueran cultos y sabios, y en ello se empeñó. Sorprendió a los embajadores que pasaban por la Corte este interés por la educación de sus hijos e hijas pues esta actitud no era la común entre los nobles. Educación que extendió a las sirvientes.

Estuvo Isabel I de Castilla apoyando a la prohibida, agredida, repudiada Isabel de Villena, siendo decisiva su intervención para que publicara su libro “Vita Christi”.

¿Pero quién fue Isabel de Villena y por qué se interesó por ella Isabel la Católica?  La Reina tuvo enorme interés en  leer su obra, y como la escritora Isabel de Villena muriera de la peste  en Valencia sin publicarla, habiendo mostrado su entusiasmo por lo escrito por Villena, ordenó a la abadesa  Aldonça de Motsorin su edición y publicación. Se hicieron tres ediciones, la última en Barcelona; curiosamente Isabel de Villena es la primea mujer escritora de las letras catalanes.  Un libro que en realidad no fue sobre la vida de Jesús sino de las mujeres  y de su madre Maria. Este y otros libros pro mujeres se encontraban en la Biblioteca de la reina.  Esta autora y por tanto la Reina  entraron de lleno en la corriente filosófica cultural de la “querella de las mujeres”  oponiéndose al oprobio de las mujeres, siguiendo la estela de Christine de Pisan. La Reina en sus documentos reales no utilizaba el genérico hombre  sino que se refería a “hombres y mujeres”, como lo hacía la autora “La ciudad de las de Damas” Diversos estudios en torno al mecenazgo cultural de la reina  Católica coinciden justamente en otorgarlr una función de enorme transcendencia en el desarrollo de las artes y delas letras castellanas y catalanas en el tránsito de la edad media al Renacimiento

Isabel de Villena respondió con sus escritos a los textos vejatorios que por entonces se escribían sobre las mujeres pero sobre todo,  a un texto infamante para la mujer del médico del convento, escritor misógino muy conocido doctor Joan Roig de Corella. En “Vita Christi” hace una defensa de la dignidad de la mujer aportando una imagen positiva, valorando el protagonismo, capacidad y experiencia  y de mujeres hacedoras de historia, que el patriarcalismo les negaba y lo hizo  poniendo de relieve la asociación de María con la sabiduría y como encarnación de la misma y  como modelo  para las mujeres, modelo por su sabiduría. Presenta a María como maestra de los apóstoles enseñándoles directamente  porque ella conocía a Jesús como nadie, según la autora. Rompiendo así el principio eclesiástico  de que las mujeres no podían enseñar, contradiciendo también  a Santo Tomás que  en un alarde “feminista” dijo que “a la virgen Maria se le había concedido el don de sabiduría pero no con el fin de enseñar”. También se refería a la mujer como “un varón fallido”, asumiendo toda la filosofía de Aristóteles que ya sabemos cuánto se equivocó con su Anatomía femenina. Es importante  situar el contexto cultural y religioso cuando ejerció la Reina Católica su Mecenazgo, porque nos descubre la relevancia de su acción que desgraciadamente ha sido marginada por la historia. Los prejuicios morales de cada época ningunearon a las mujeres  hasta hacer perder su rastro, bien lo prueba esta  parte de la historia de Isabel I de Castilla que estoy contando. Los prejuicios de género en los historiadores también han contribuido a ello.  Hoy nos alcanza estos prejuicios morales  y concepción infravalorada de las mujeres El olvido de los referentes femeninos ha sido una estrategia fundamental de deslegitimación de  las mujeres, y aun hoy l tenemos que seguir padeciendo, la actitud de  seguir silenciándonos y de desposeernos  de dignidad propia. Escucho estupefacta las palabras del portador de los obispos españoles últimamente, palabras que han sido dichas  hoy desde las en las cavernas medievales, un eco de lo que dijo  Santo Tomas. “La razón de la creación de la mujer fue servir como objeto de procreación  en beneficio del hombre el cual deberá ser su guía”  Y san Jerónimo: “Una mujer siempre tiene que estar ocupada en el trabajo  doméstico, aunque ante la necesidad también podría contribuir saliendo fuera a trabajar. Oigamos al portador de los obispos contraprogramando el Ingreso Mínimo Vital, proponiendo un salario familiar después de aclarar la tarea de cuidados que se realiza en el hogar y dice: “Un salario único dado al cabeza de familia por su trabajo  y sea suficiente  para las necesidades de la familia sin necesidad de hacer asumir a la esposa un trabajo retribuido fuera de casa”.  Este hombre so se ha enterado todavía de lo que es el trabajo, de lo que es hoy una familia, un hombre, una mujer. Pero él sigue  en la línea de santo Tomas (Siglo XIII) aunque cita a Juan  Pablo II, “Y en esta perspectiva de salario familiar se podría colaborar a resolver otro problema, por ejemplo  la caída de la natalidad. “ Resumiendo, la mujer  en casa  sin relevancia social haciendo el trabajo de cuidados y cobrándolo el marido y asumiendo la función reproductiva  (ni siquiera materna) que le atribuye el Comunicador de los Obispos. ¿Se puede ser más ruin? ¿Que trabaje la mujer en casa y lo cobre el marido, y además cabeza de familia? ¿Y la mujer qué es?. Obsérvese  que dice “Que las esposa  se quede en casa y podría resolver el problema de la natalidad” La mujer sin valor por sí misma, siempre en función “de”; sometidas en la conformación de las estrategias familiares. San Agustín fue  tan conciso e hiriente como el obispo portavoz “El único motivo por el que fue creada la mujer, fue para la reproducción, porque para la compañía  el hombre ya tiene a otros hombres”   Parece mentira que estas ideas sean doctrina de la Iglesia y sobrevivan hoy y cómo se han teologizado los prejuicios.

Qué lejísimos de la sensibilidad del papa Francisco hablando del trabajo. “El trabajo es una necesidad, es parte del significado de la vida en la tierra, un camino hacia el crecimiento, el desarrollo humano, la realización personal, parte integrante la condición humana y colabora  a la construcción de una sociedad nueva que se encamina hacia un cambio que es posible y confirma la profunda identidad del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios” (Laudato Sí) Me dan ganas de llorar viendo una iglesia española con los ojos y la vida en el siglo XIII, haciendo una devaluación de las mujeres, tratando de influir y oponiéndose a que se aprueben leyes que reconocen derechos a las personas como sujetos y planteen un cambio de paradigma cultural y social mucho más humano, separándose así del espíritu que desea  el papa Francisco.

Isabel de Villena afirmaba que la Virgen participó en igualdad con Jesus en la salvación, que fue concebida milagrosamente sin mancha, siglos antes de  que la Iglesia lo aceptase como dogma. Y afirmó que en el servicio a Dios las mujeres son superiores a los hombres: “Cuando murió Jesucristo, crucificado, huyeron los discípulos y ahí estaban las mujeres junto a él”. Afirma que Eva no fue culpable ni nos dejó un pecado original. Gran sagacidad  la de esta autora que empleó a Cristo en su título para otorgar un lugar a las mujeres en el orden de la salvación. Ya decía Christine de Pisan: “He entendido que para una mujer todo es posible, no hay actividad física o intelectual y espiritual a la que no pueda enfrentarse” y así lo hicieron  Isabel de Castilla e Isabel de Villena, que entraron de lleno  en la corriente filosófica y cultural de la Querella de las mujeres, la primera ejerciendo el mecenazgo cultural de las mujeres y la segunda escribiendo, oponiéndose  de facto las dos a la misoginia y a la injusticia del patriarcado, los abusos de poder del clero sobre las mujeres, optando por un camino y un entendimiento de la vida más humano. ¿Un feminismo temprano?  Pero la estrategia patriarcal lo ha silenciado, ha  silenciado la participación de las mujeres en la formación de diferentes sociedades, en la creación de un pensamiento propio y resistente a la sociedad patriarcal. La escritura les dio armas con qué enfrentar las situaciones dadas, personales o de la historia. La limitación que las estructuras patriarcales imponían a la vida de la mujer fue un fenómeno histórico político significativo y no como una cuestión puramente retórica sin transcendencia social en la vida de la mujer El olvido de los referentes femeninos relacionales culturales y espirituales ha sido una estrategia fundamental  de deslegitimación de las mujeres. En el siglo pasado 2 varones uno en la década de los 50 y otro en la década de los 70 investigaron ya el mecenazgo cultural e Isabel de Castilla sin que nada de esto haya trascendido en la historia que nos han contado; hasta que mujeres, han entrado de lleno en los últimos tiempos más proclives a la igualdad de hombres y mujeres que en  definitiva es lo que se jugaba culturalmente en la cortes castellanas en tiempos de Isabel la Católica.

¿La vieron así sus coetáneos? Eso será otro día a través de la pintura vamos a descubrir lo que pensaban

Nota: autoras que investigan esta historia: Isabel Val, Cristina Segura, Maria Dolores Gómez, Luis Miguel Vicente García, Maria Milagros Rivera Gaveta, Cristina Segura  Ángela Muñoz. Teresa Vinyoles Pina Muñoz Fernández, Rafael M. Mérida. Mirian Majuelo…

 

 

 

 

 

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